Durante más de 160 años, el Castillo de Augill ha sido famoso por su cálido y acogedor ambiente, y este encantador lugar aún conserva gran parte de su atmósfera histórica. Interesantes antigüedades se esconden en cada rincón, y cada pieza tiene una historia que contar. La casa principal cuenta con catorce habitaciones con una decoración única (dos de ellas son habitaciones en la planta baja con vistas al jardín), todas magníficamente amuebladas con grandes camas antiguas, mullidos sofás y detalles inusuales como un antiguo gramófono, un banco junto al baño o incluso una cerbatana indonesia. Puede que incluso descubras que tu habitación tiene su propia torreta. Mejor aún, la cocina es el corazón del castillo; la comida es increíble.